Gasto por elector va de $ 0,15 a $ 0,20.

En la promoción electoral que desarrollen fuera de los medios de comunicación social, los candidatos a alcaldes podrán gastar (de sus fondos particulares) hasta $ 0,20 por elector de su jurisdicción y los aspirantes a prefectos hasta $ 0,15, según un reglamento que aprobó el pleno del Consejo Nacional Electoral (CNE), el viernes pasado, en su sesión en Puyo.

Así, por ejemplo, en Guayaquil el tope máximo del gasto electoral sería de $ 373.970,20. En Guayas, de $ 429.762,30.

La cifra se obtiene de multiplicar esa cantidad de dinero por el número de electores: 1’869,851 y 2’865,082, respectivamente, conforme el registro electoral preliminar.

Según el reglamento, la promoción electoral en los medios de prensa escrita, radio, televisión y vallas publicitarias será de exclusiva responsabilidad del CNE, ya que está prohibida la contratación directa por parte de los sujetos políticos.

En los spots, el CNE promocionará los planes de gobierno y los gastos serán asumidos por el Estado a través del fondo de promoción electoral.

El monto de ese fondo lo aprobará el CNE una vez que concluya el proceso de inscripción de candidaturas y se conozca el total de candidatos.

La asignación del fondo depende de la dignidad.

En el caso de los aspirantes a alcaldes y prefectos, el monto de promoción electoral en medios será igual al 40% del gasto electoral aprobado.

Usando el anterior ejemplo de Guayaquil y Guayas, el total sería de $ 149.588,08 y $ 171.904,92.

El documento del CNE establece algunos casos especiales.

Para los cantones con menos de 15 mil electores el monto base para la promoción electoral será de $ 2.000; de 15.001 a 35.000 electores la cifra base será de $ 4.000.

El CNE convocará a los medios y empresas de vallas para que se califiquen como proveedores; y solo podrán participar los domiciliados en el Ecuador y que estén al día en sus obligaciones con el Estado.

El CNE dispondrá la suspensión o retiro de publicidad que induzca a la violencia, la discriminación, el racismo, la toxicomanía, el sexismo, la intolerancia religiosa o política, el uso de niños, niñas y adolescentes y toda aquella que atente contra sus derechos.